La artista Virginia Peña y su mundo de minerales del mar

A lo lejos se escucha el canto de unas aves acompañadas del sonido quieto del correr del agua. Una mariposa algo inquieta tiene la osadía de posarse sobre una piedra completamente expuesta al sol, no lo duda y junta sus alas para descansar. En medio de esa inmensa quietud se asoman unos pasos, unos pies descalzos avanzan en medio de un mar de piedras, la mariposa apresura su huida pues no quiere verse descubierta, unas pequeñas rodillas se asoman al borde de una piedra completamente mojada y ahí en ese preciso momento una mano delicada se sumerge en el recorrido del agua para tomar la que seria una joya muy preciada. Así nace el arte de Virginia Peña.



Virginia Peña artista plástica y administradora de empresas, nos brindó una entrevista en donde nos compartió detalles sobre sus inicios en el mundo del arte, sus aprendizajes y cómo su arte ha logrado llegar a diferentes hogares.





¿A qué edad tuviste tu primer acercamiento con el mundo del arte?

Desde niña, aunque no lo llamara "arte" en ese momento. Crecí junto a un río, recogiendo piedritas, fascinada por sus texturas, formas y colores. Las hacía desfilar, creaba caminitos con ellas, jugaba a imaginar historias. Ese fue mi primer lenguaje artístico.
Pero mi acercamiento consciente con el arte llegó en noviembre de 2019,  cuando vi una fotografía de una muñequita hecha con madera y piedritas en internet. Fue como si algo dormido en mí despertara. Sentí que todo lo que había amado desde pequeña tenía un propósito: llevar fragmentos de naturaleza sanadora a las personas.








Sabemos que eres administradora de empresas. En tu experiencia, ¿tener una formación profesional en áreas administrativas o finanzas son un gran aliado a la hora de llevar tu arte al rubro comercial?

Totalmente. Muchos piensan que el arte y la administración son mundos opuestos, pero se complementan perfectamente. Mi carrera no es algo que "dejé atrás"; es la columna vertebral de mi trabajo artístico.
El arte es emoción pura, pero también es producto, gestión de recursos, estrategia, innovación. Todo lo que aprendí en la universidad me permite estructurar mi trabajo, entender a mi segmento, establecer precios justos y vivir dignamente de lo que amo hacer. El artista también es empresario de su propio talento, y entender eso me dio libertad para crear y crecer.



¿Cuál consideras que es la clave para llevar en paralelo tu profesión y tu carrera en el mundo del arte?

La clave está en no verlas como caminos separados, sino integrados. Mi formación profesional nutre mi arte, y mi arte da sentido a mi formación.
También es fundamental la disciplina. El arte requiere constancia, no solo inspiración. Hay días en que las emociones fluyen naturalmente, pero también hay días difíciles, y ahí mi mentalidad empresarial me sostiene: cumplo compromisos, administro mi tiempo, mantengo rutinas.
Y nunca pierdo de vista el "para qué". No creo arte solo para vender; creo para sanar, conectar y sensibilizar. Pero tampoco romantizo la vida del artista. Creo firmemente que el talento también hay que saber gestionarlo.



Tus piezas de arte son increíbles y manejas los detalles a la perfección, logrando una pieza única que captura la vista del espectador. Las temáticas que abordas en tus obras son la familia, el amor, la amistad y la armonía con la naturaleza. ¿Cómo descubriste que estas temáticas se acoplaban a la perfección con tu técnica?

Fue natural e inevitable. Las temáticas que trabajo no son estrategias de mercado; son el reflejo de lo que vivo y creo profundamente. Crecí rodeada de amor familiar, de naturaleza generosa, de conexiones genuinas. Esas vivencias quedaron grabadas en mi corazón y emergieron naturalmente cuando empecé a crear.
Además, me di cuenta de algo poderoso: en este mundo tan acelerado, las personas anhelan volver a lo esencial. El amor verdadero, la familia unida, la paz que solo la naturaleza puede dar. Mis obras son pequeños refugios visuales que les recuerdan eso.
Y las piedritas, con su singularidad irrepetible, eran el material perfecto para contar estas historias. Cada piedra es única, como cada persona. Cada obra es única, como cada familia, cada amor, cada amistad.






Tu arte con piedras de mar es un trabajo delicado y que requiere una profunda observación a las piedras para lograr una composición armónica. ¿Cuándo y cómo descubriste que las piedras de mar se podrían convertir en el material principal de tus piezas de arte?

En noviembre de 2019, cuando vi esa fotografía en Internet. Algo se iluminó dentro de mí. Sentí que estaba viendo algo que siempre había sabido, pero no había podido nombrar.
Desde niña me fascinaban las piedritas del río, pero nunca las había pensado como material artístico. Entonces empecé a investigar, a experimentar. No había maestros para enseñarme en ése momento. Fue un proceso de prueba y error hasta que logré encontrar los materiales adecuados.
Las piedras de mar tienen algo mágico. Han sido moldeadas por las olas durante años, décadas, siglos. Cada una cuenta una historia de paciencia y transformación. Trabajar con ellas es honrar esa historia, darles una segunda vida, llevar el océano y su calma a los hogares.
Y lo más hermoso: no existen dos piedras iguales. Eso me permite crear obras genuinamente únicas, irrepetibles.



Cuéntanos, ¿qué significa para ti Lover Stone?

Lover Stone es la materialización de mi propósito de vida.
"Lover" representa el amor en todas sus formas: de pareja, familiar, propio, a la naturaleza, a la vida. Es la energía que mueve mis manos cuando creo.
"Stone" es la piedra, la conexión con la tierra y el mar. Lo tangible, lo eterno, lo que permanece.
Juntas encapsulan mi filosofía: llevar amor a través de las piedras. Crear puentes emocionales entre las personas y la naturaleza. Recordarles que hay belleza, calma, paz y amor disponible si nos detenemos a mirarlo.
Lover Stone soy yo, pero también es cada persona que se emociona al ver  una de mis piezas.




Familia Estelar / Virginia Peña







Hasta el 2023 habías realizado más de 2000 piezas. ¿Qué significado tiene para ti este logro en el mundo del arte?

Hasta 2023 había creado más de 2000 piezas, y ahora ya son aproximadamente 6000 obras. No es solo un número. Son 6000 hogares tocados, 6000 historias de amor y naturaleza, 6000 veces que alguien confió en mi arte.
Este logro me confirma que elegí el camino correcto. Que es posible vivir del arte sin traicionar tus valores. Que la constancia y la autenticidad sí dan frutos.
Pero más allá de la cifra, lo valioso es que cada obra es única.  Cada pieza  nace de un estado emocional diferente, de una selección particular de piedras. Y eso, para mí, es mantener viva la esencia humana del arte.



¿Cuál consideras que ha sido tu mayor desafío en el mundo del arte?

Sostener la fe en momentos de incertidumbre.
Cuando decides vivir del arte, especialmente de uno tan particular como el mío, enfrentas constantemente la duda. ¿Funcionará? ¿La gente lo valorará? ¿Podré sostenerme económicamente?
No había mapa que seguir, ni maestros. Tuve que confiar en mi intuición, experimentar, equivocarme, mejorar.
Pero el desafío más profundo fue interno: aprender a valorar mi propio trabajo. A ponerle precio justo. A entender que cobrar bien no me hace menos artista, sino más profesional. Y a no dejar que las voces externas apaguen mi voz interior.




Danza Nocturna / Virginia Peña







¿Cuál es la mejor enseñanza que te ha brindado el mundo del arte?

Que la perfección no existe, pero la autenticidad sí.
Las piedras me lo enseñaron: ninguna es perfecta, todas tienen grietas, manchas, formas irregulares. Y justamente ahí radica su belleza. En su imperfección, en su singularidad. Lo mismo pasa con el arte y con la vida.
El arte me enseñó a soltar el control, a confiar en que mis manos saben lo que hacen incluso cuando mi mente duda. Me enseñó el poder de la vulnerabilidad y que lo que nace del corazón, llega al corazón.
Y lo más importante: me enseñó que tengo un propósito. Que puedo usar mi talento para llevar belleza, paz y amor al mundo.



¿Cuál o cuáles son tus referentes en este mundo del arte?

Mi mayor referente es la naturaleza misma. Los ríos, bosques, montañas, el mar, la luna en todas sus fases, el cielo estrellado, los colibríes, los árboles centenarios. La naturaleza es la artista suprema, y yo solo intento ser su traductora.
Cuando descubrí esta técnica, prácticamente no existían artistas locales trabajándola. Y aunque fue un desafío, también fue liberador. Me permitió desarrollar mi propio estilo sin imitar a nadie, sin compararme, sin sentir que debía encajar en un molde.
También me inspiran las historias de las personas que adquieren mis obras. Cada vez que alguien me cuenta que mi cuadro les trae paz o que lloraron de emoción al recibirlo, eso me impulsa a seguir creando.





Amor Eterno / Virginia Peña




¿Qué consejo te hubiera gustado recibir cuando empezaste en el mundo del arte, ahora que ya tienes mayor experiencia en el rubro?

"Confía en tu ritmo. Tu camino no tiene que parecerse al de nadie más."
Al principio había una presión interna por "llegar rápido". Ahora entiendo que el arte es un camino de largo aliento. Cada artista tiene su propio proceso y su propia velocidad.
También: "Cobra lo que vales, desde el día uno." Al principio ponía precios bajos porque estaba aprendiendo y aún sigo aprendiendo pero siento que desde que empecé mi proceso artístico es una mejora contínua. Cuando empecé a valorarme y a poner precios justos, atraje clientes que realmente valoraban mi trabajo.
Y por último: "No tengas miedo de mostrarte." Compartir tu arte es exponerte, pero la magia sucede cuando te atreves a ser vulnerable y a contar tu historia.( Sigo trabajando en eso, aún me cuesta mostrarme en cámaras)



Si tuvieras la oportunidad de tener en frente de ti a Virginia de niña, ¿qué le dirías o qué le aconsejarías?


Le diría: "Virginia, esas piedritas que recoges del río con tanta fascinación... no las sueltes. Esa curiosidad, esa conexión profunda con la naturaleza, ese espíritu libre... todo eso es tu superpoder. Es tu propósito esperando florecer.
Habrá momentos en que sentirás que debes elegir entre ser 'práctica' o seguir tus sueños. Pero no tienes que elegir. Puedes ser ambas.
No tengas miedo de ser diferente. No tengas miedo de soñar en grande. Mantén siempre viva esa niña que mira las piedras con asombro, que encuentra magia en lo simple, que cree que la naturaleza puede sanar el mundo. 
Confía en ti. Confía en tus piedras. Confía en tu camino. Todo va a tener sentido.




Biofilia / Virginia Peña







Génesis Cósmico / Virginia Peña

Comentarios

Entradas populares